La presidenta calificó como regresivos los planteamientos de aplicar un examen antes de votar o entregar a una sola persona la representación electoral de toda una familia.
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las propuestas difundidas recientemente para condicionar o restringir el derecho al voto en México, al considerar que representan una visión elitista y contraria a la democracia.
Durante su conferencia del 20 de julio, la mandataria defendió el sufragio universal y cuestionó cualquier intento por establecer requisitos académicos o trasladar la decisión política de una familia a uno solo de sus integrantes.
Sheinbaum sostuvo que limitar la participación de las mujeres o de las personas que no acrediten determinados conocimientos significaría retroceder en derechos conquistados después de décadas de movilización social.
“¿Cuál libertad hay si las mujeres no pueden votar?”, cuestionó al señalar la contradicción entre presentarse como defensores de la libertad y, al mismo tiempo, proponer restricciones para participar en las elecciones.
¿Qué propuestas provocaron la polémica?
El debate comenzó después de que Natalia Torres, abogada y profesora de Derecho, planteara durante un podcast que el Instituto Nacional Electoral debería aplicar una evaluación de conocimientos antes de entregar una credencial para votar.
Según su explicación, las personas tendrían que demostrar que conocen las funciones básicas del Estado y las razones por las que participan en una elección.
Torres argumentó que el voto de una persona informada no debería tener el mismo peso que el de alguien que desconoce el funcionamiento del sistema político. Tras las críticas, señaló que sus palabras fueron interpretadas fuera de contexto y comparó su propuesta con una capacitación previa a un examen de manejo.
El planteamiento fue expresado como una opinión personal y no forma parte de alguna iniciativa presentada ante el Congreso de la Unión o respaldada por el INE.
La segunda controversia surgió por una publicación de Javier Albarrán, militante del PAN, quien propuso sustituir el voto individual por un “voto por familia”, emitido por una sola persona en representación del hogar.
En su planteamiento inicial utilizó como ejemplo al padre de familia, quien supuestamente tomaría la decisión pensando en su esposa, sus hijos y las necesidades del hogar. Posteriormente aclaró que la representación también podría recaer en la madre o en otro integrante.
La propuesta tampoco constituye una iniciativa legislativa ni una postura institucional de Acción Nacional. Algunos integrantes del propio PAN se deslindaron y advirtieron que permitir que una persona vote por las demás eliminaría la libertad política de cada integrante de la familia.
Sheinbaum acusa una visión elitista de la democracia
La presidenta afirmó que detrás de ambos planteamientos existe la idea de que solo una parte de la población debería participar en las decisiones públicas.
Desde su perspectiva, exigir conocimientos específicos antes de votar permitiría que una autoridad determinara quién está suficientemente preparado para ejercer un derecho constitucional.
También consideró que entregar el sufragio familiar a un solo representante afectaría particularmente a las mujeres, al subordinarlas a una decisión tomada en nombre de todo el hogar.
Sheinbaum calificó estas propuestas como autoritarias y sostuvo que reflejan un rechazo hacia la participación política de los sectores populares.
La mandataria relacionó el debate con otros planteamientos que han sugerido impedir el voto de las personas beneficiarias de programas sociales, al considerar que todos parten de una visión en la que una élite decide quién merece intervenir en la democracia.
El voto femenino fue conquistado después de una larga lucha
En México, el reconocimiento constitucional del derecho de las mujeres a votar y ser electas ocurrió el 17 de octubre de 1953.
Las mujeres participaron por primera vez en una elección federal el 3 de julio de 1955, después de años de organización y exigencias para alcanzar una ciudadanía política plena.
Sheinbaum utilizó este antecedente para advertir que limitar nuevamente su participación implicaría desconocer una de las principales conquistas democráticas del siglo XX.
La presidenta afirmó que las propuestas pretenden regresar al país a una época en la que las decisiones políticas estaban reservadas a grupos reducidos, por lo que las comparó con las prácticas excluyentes del Porfiriato.
No existe una iniciativa para modificar el sufragio
Hasta el momento, ninguna de las dos propuestas ha iniciado un procedimiento legislativo y tampoco existe una discusión formal para aplicar exámenes electorales o establecer un voto por hogar.
En México, el sufragio es universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible. Por ello, una modificación de ese alcance requeriría cambios constitucionales y la aprobación de una mayoría calificada en el Congreso, además del respaldo de las legislaturas estatales.
La polémica se mantiene por ahora en el terreno del debate público y de las redes sociales. Sin embargo, la respuesta presidencial convirtió ambos planteamientos en una nueva confrontación política sobre el alcance de las libertades y la participación ciudadana.
Sheinbaum sostuvo que la democracia debe ampliarse y no reducirse mediante filtros académicos, económicos, familiares o de género.
Con información de Presidencia de México y El Informador.

