La primera generación de la Escuela Itinerante de Formación Política para Mujeres concluyó después de siete sesiones y dos meses de trabajo. Participantes de distintas alcaldías y municipios del Estado de México llevaron al Congreso capitalino propuestas sobre agua, seguridad, salud mental, empleo, brecha digital y protección de Xochimilco.
Muchas mujeres comienzan a hacer política mucho antes de pisar un Congreso.
La hacen cuando organizan a sus vecinas para exigir agua.
Cuando preguntan por qué una calle continúa sin iluminación.
Cuando defienden un área verde.
Cuando buscan soluciones a la inseguridad de su colonia.
O cuando intentan entender cómo hacer que una petición comunitaria llegue hasta una institución que pueda resolverla.
La Escuela Itinerante de Formación Política para Mujeres que Caminan el Territorio buscó precisamente conectar ese trabajo cotidiano con herramientas para participar de manera más directa en las decisiones públicas.
Su primera generación cerró actividades en el Congreso de la Ciudad de México después de siete sesiones realizadas durante dos meses.
Más de 60 mujeres participaron en la clausura realizada en el Recinto Legislativo de Donceles.
Política desde las colonias
El proyecto fue impulsado por la diputada local Juana María Juárez López, presidenta del Comité de Atención, Orientación y Quejas Ciudadanas y Asuntos Interinstitucionales del Congreso capitalino.
Originalmente estaba pensado para mujeres de Xochimilco, Tlalpan, Milpa Alta y Tláhuac, pero el interés llevó a incorporar participantes de otras zonas de la capital y municipios mexiquenses.
En la clausura oficial, el Congreso reportó mujeres provenientes de Coyoacán, Cuajimalpa, Iztacalco, Iztapalapa, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco, además del Estado de México.
La idea fue dar herramientas para que liderazgos que ya existen dentro de las comunidades puedan comprender mejor cómo funcionan las instituciones y cómo intervenir en ellas.
Siete sábados para entender cómo se toman decisiones
La formación abordó perspectiva de género e igualdad, derechos de las mujeres, participación política, trabajo legislativo, diversidad sexual y derechos humanos.
También incluyó reflexiones sobre temas sociales y culturales que afectan la autonomía y la manera en que las mujeres se relacionan con sus comunidades.
La apuesta resulta relevante porque participar políticamente no significa necesariamente buscar inmediatamente una candidatura.
Puede comenzar por entender quién es responsable de una obra.
Cómo funciona un Congreso.
Qué puede hacer una alcaldía.
Cómo se presenta una propuesta.
Qué instrumentos de participación ciudadana existen.
O cómo organizar una demanda comunitaria para que no se pierda entre trámites.
Las participantes no llegaron sólo a escuchar
Uno de los elementos más interesantes ocurrió durante la clausura.
Las mujeres presentaron propuestas concretas sobre los problemas que enfrentan sus comunidades.
Entre ellas aparecieron planteamientos para fortalecer la atención de la salud mental, mejorar la coordinación frente a las adicciones y defender los derechos laborales de médicos en formación.
También propusieron acciones para reducir la brecha digital, ampliar programas de empleo e inclusión y generar herramientas de empoderamiento económico.
Es decir, la escuela no terminó únicamente con diplomas.
Terminó con problemas puestos sobre la mesa.
Agua, drenaje y seguridad llegaron al Congreso
Las propuestas también mostraron algo que suele perderse cuando se habla de participación política en abstracto.
La mayoría de las preocupaciones comunitarias son muy concretas.
Las participantes pidieron atender el suministro de agua potable, reparar redes de drenaje y fortalecer la protección de los canales y del suelo de conservación de Xochimilco.
En seguridad plantearon mayor patrullaje preventivo.
También abordaron el reordenamiento del comercio en vía pública y la fiscalización de proyectos financiados mediante Presupuesto Participativo.
Son temas que muestran que la política territorial no comienza necesariamente con grandes debates ideológicos.
Muchas veces comienza con un drenaje que no funciona.
Mujeres que ya sostienen sus comunidades
La diputada Cecilia Vadillo, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género del Congreso capitalino, participó en la clausura y destacó el papel que muchas de estas mujeres ya desempeñan dentro de sus barrios y comunidades.
La legisladora vinculó esa organización también con la discusión sobre el Sistema de Cuidados y con la posibilidad de que las participantes transmitan información sobre derechos relacionados con cuidar, recibir cuidados y autocuidado.
Ese componente es importante.
Una mujer puede convertirse en referencia dentro de su comunidad sin tener un cargo formal.
Sabe quién necesita apoyo.
Conoce los problemas de la colonia.
Organiza reuniones.
Acompaña trámites.
Y muchas veces es el puente entre vecinos e instituciones.
La formación política puede convertir esa experiencia territorial en mayor capacidad para intervenir en decisiones públicas.
Participación femenina: la CDMX ya tiene avances, pero el trabajo continúa
La representación de las mujeres en la política capitalina ha avanzado considerablemente.
Tras el proceso electoral de 2024, alrededor de 59% de las candidaturas registradas en la Ciudad de México correspondieron a mujeres; ocho fueron electas como alcaldesas, 114 de las 204 concejalías quedaron en manos de mujeres y ellas ocuparon 38 de los 66 escaños del Congreso local.
La Jefatura de Gobierno también fue ganada por una mujer.
Pero la representación institucional es sólo una parte de la participación política.
El IECM mantiene actualmente programas dirigidos a fortalecer la intervención en la vida pública de mujeres y otros grupos históricamente subrepresentados.
La siguiente etapa consiste en ampliar también las herramientas disponibles para quienes todavía no ocupan cargos.
Una segunda generación ya está planteada
Juana María Juárez confirmó que habrá una segunda generación de la Escuela y señaló que se buscará ampliar su alcance hacia otras alcaldías.
El crecimiento tendrá sentido si mantiene uno de los elementos más interesantes de esta primera experiencia: partir de la realidad territorial.
No formar liderazgos solamente para aprender discursos.
Sino para entender problemas.
Convertirlos en propuestas.
Saber ante qué autoridad presentarlos.
Y aprender a exigir seguimiento.
El relevo político también comienza abajo
México ha escuchado durante años la frase “es tiempo de mujeres”.
Pero conseguir que esa idea se transforme en participación real exige algo más que candidaturas.
Necesita formación.
Redes.
Información.
Conocimiento institucional.
Y espacios donde una mujer pueda descubrir que lo que hace diariamente en su colonia también es una forma de vida pública.
La Escuela Itinerante nació con esa lógica.
Más de 60 participantes terminaron su primera generación entrando al Congreso de Donceles no solamente como espectadoras, sino llevando propuestas construidas desde sus propias comunidades.
Ahí está probablemente la parte más interesante del proyecto.
La política no tiene que comenzar cuando alguien obtiene una curul. Puede empezar mucho antes, caminando una colonia y entendiendo qué hace falta cambiar en ella.
Con información de Sociedad Noticias, Congreso de la Ciudad de México e Instituto Electoral de la Ciudad de México.

