Economía Nacional

El crédito sigue sin llegar al campo: nuevo bono busca financiar proyectos de mujeres rurales

Mientras el 77 por ciento de los hombres en comunidades rurales tiene acceso al financiamiento, entre las mujeres la proporción cae hasta 35 por ciento. Una emisión por 12 mil millones de pesos busca reducir esa brecha y fortalecer proyectos productivos agropecuarios.

Las mujeres sostienen una parte importante de la producción alimentaria en México, pero continúan enfrentando mayores obstáculos para acceder a créditos, capacitación empresarial y activos que les permitan hacer crecer sus actividades.

Ante este panorama, la quinta emisión del Bono Social de Género contempla movilizar 12 mil millones de pesos para ampliar las oportunidades de financiamiento destinadas a mujeres vinculadas con el campo mexicano. La estrategia busca beneficiar a un sector integrado por más de 11 millones de productoras, jornaleras, emprendedoras y habitantes de comunidades rurales.

El instrumento es resultado de la colaboración entre la Bolsa Institucional de Valores y los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, mediante un programa de financiamiento con perspectiva de género iniciado en 2018.

La brecha financiera se profundiza en las comunidades rurales

El acceso de las mujeres mexicanas a productos financieros alcanza 73 por ciento, mientras que entre los hombres llega a 81 por ciento, de acuerdo con los datos presentados por la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja.

La diferencia es considerablemente mayor fuera de las ciudades. En las zonas rurales, solamente 35 por ciento de las mujeres tiene acceso al financiamiento, frente al 77 por ciento de los hombres.

Esta desigualdad limita la posibilidad de adquirir maquinaria, semillas, herramientas, sistemas de riego o infraestructura para almacenar y comercializar los productos.

También impide que muchas mujeres puedan convertir actividades de subsistencia en negocios formales, ampliar su producción o generar empleos dentro de sus comunidades.

¿Por qué las mujeres del campo reciben menos créditos?

Entre las principales barreras se encuentra la falta de propiedades o activos registrados a nombre de las mujeres, los cuales suelen solicitarse como garantía para otorgar un préstamo.

A ello se suman menores oportunidades de educación financiera, poca capacitación empresarial y una oferta limitada de productos bancarios adaptados a las condiciones de las comunidades rurales.

Las mujeres también suelen combinar el trabajo agrícola con tareas domésticas y de cuidados no remuneradas, lo que reduce el tiempo disponible para capacitarse, trasladarse a una sucursal o cumplir con trámites administrativos.

El director de FIRA, Alan Elizondo, señaló que las desigualdades vinculadas con la pobreza, la vivienda y la educación terminan reflejándose en una menor disponibilidad de recursos productivos para las mujeres.

Demanda supera la expectativa inicial

El interés por obtener financiamiento fue mayor al previsto. La emisión registró una demanda por 12 mil millones de pesos, pese a que inicialmente se esperaba colocar entre 4 mil y 8 mil millones.

El resultado muestra tanto el interés de los inversionistas como la necesidad de ampliar las alternativas crediticias para proyectos encabezados por mujeres dentro del sector agropecuario.

El bono no debe entenderse como un apoyo económico individual que será entregado directamente a todas las mujeres del campo. Se trata de un instrumento financiero destinado a canalizar recursos hacia créditos y proyectos productivos con perspectiva de género.

Las condiciones, intermediarios, montos y requisitos para obtener financiamiento dependerán de los programas y mecanismos instrumentados por FIRA y las instituciones participantes.

Productoras también enfrentan desventajas para vender

El acceso al crédito es solo una parte del problema. La titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba López, advirtió que la comercialización de productos agropecuarios continúa concentrada en grandes empresas con capacidad para imponer condiciones poco favorables a las personas productoras.

Esta situación afecta especialmente a las mujeres que trabajan en pequeñas unidades rurales y que dependen de intermediarios para transportar, distribuir o vender sus cosechas.

Sin acceso directo a mercados, almacenamiento o cadenas de comercialización, las productoras pueden terminar recibiendo precios bajos, aunque los alimentos sean vendidos posteriormente con márgenes mucho mayores.

Por ello, cerrar la brecha requiere combinar el financiamiento con capacitación, asistencia técnica, certeza sobre la propiedad de la tierra y mejores canales para comercializar.

El trabajo de las agricultoras gana visibilidad internacional

La emisión ocurre durante el Año Internacional de la Mujer Agricultora, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para 2026.

La conmemoración busca reconocer la contribución de las mujeres rurales a los sistemas alimentarios y promover políticas que les permitan participar en mejores condiciones dentro del desarrollo agropecuario.

El Bono Social de Género representa una oportunidad para ampliar el acceso al crédito, pero su impacto dependerá de que los recursos lleguen realmente a las productoras que históricamente han permanecido fuera del sistema financiero.

El desafío no consiste únicamente en movilizar miles de millones de pesos, sino en garantizar que el financiamiento se traduzca en autonomía económica, mejores condiciones de producción y mayores ingresos para las mujeres del campo.

Con información de Cimac Noticias.

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