La historiadora Adriana Maza recordó que la participación de las mujeres en la democracia mexicana no comenzó en 1955. Periodistas, editoras, revolucionarias y pensadoras desafiaron desde décadas antes las reglas que pretendían excluirlas de la vida pública.
La conquista del voto femenino en México no fue una concesión aislada ni el inicio de la participación política de las mujeres. Fue el resultado de una larga movilización protagonizada por mexicanas que escribieron, organizaron movimientos, enfrentaron gobiernos y exigieron ser reconocidas como ciudadanas.
Esta historia fue recuperada en la Antigua Casona de Xicoténcatl durante la conferencia “Mujeres y derechos políticos: la lucha por la ciudadanía”, impartida por la historiadora Adriana Maza Pesqueira.
El encuentro tomó como punto de partida el 3 de julio de 1955, fecha en la que las mexicanas participaron por primera vez en una elección federal, casi dos años después de que se reconociera constitucionalmente su derecho a votar y ser electas.
La democracia también se construyó fuera de las urnas
Durante su exposición, Maza señaló que la historia tradicional redujo con frecuencia la participación femenina en la Revolución Mexicana a la figura de “Las Adelitas”, como si todas las mujeres hubieran desempeñado únicamente tareas de acompañamiento y cuidado.
En realidad, también hubo editoras, escritoras, propagandistas, ideólogas, opositoras al Porfiriato y organizadoras políticas que utilizaron la prensa y el espacio público para defender sus ideas.
La historiadora destacó que muchas de ellas “empuñaron la pluma en lugar del fusil”, pero sus aportaciones fueron minimizadas o borradas de los relatos oficiales.
Juana Belén Gutiérrez desafió al poder desde la prensa
Entre las figuras recuperadas durante la conferencia estuvo Juana Belén Gutiérrez Chávez, periodista, editora y opositora al régimen de Porfirio Díaz.
Gutiérrez estuvo al frente de diferentes publicaciones y utilizó el periodismo para denunciar la explotación laboral, la desigualdad y los abusos políticos de su época.
También colaboró con los hermanos Flores Magón, aunque posteriormente se distanció de ellos y fue objeto de ataques personales. Su trayectoria representa a las mujeres que disputaron el debate público desde la escritura y enfrentaron persecución por sostener posiciones políticas propias.
Amelio Robles rompió las normas de género en la Revolución
Adriana Maza también recordó a Amelio Robles Ávila, quien participó en la Revolución, fue reconocido como coronel y vivió públicamente como hombre.
Su historia cuestiona la imagen uniforme con la que suele representarse a las personas que participaron en la lucha armada y actualmente es estudiada como un antecedente relevante para comprender las identidades de género en México.
Robles no ocupó el papel tradicionalmente asignado a las mujeres dentro de los ejércitos revolucionarios, sino que combatió y construyó una identidad pública masculina en un periodo marcado por rígidas normas sociales.
Hermila Galindo llevó las demandas feministas al constitucionalismo
Otra figura fundamental fue Hermila Galindo Acosta, colaboradora cercana de Venustiano Carranza, periodista y defensora de los derechos políticos de las mujeres.
Galindo reclamó la participación femenina en el espacio público y sostuvo que las mexicanas debían ser reconocidas como ciudadanas con los mismos derechos políticos que los hombres.
Aunque sus propuestas no fueron incorporadas plenamente en la Constitución de 1917, su trabajo ayudó a colocar el sufragio, la educación y la autonomía de las mujeres dentro de la discusión nacional.
El voto fue resultado de décadas de organización
El reconocimiento federal del sufragio femenino se promulgó el 17 de octubre de 1953, durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines.
Sin embargo, las mujeres tuvieron que esperar hasta las elecciones del 3 de julio de 1955 para ejercerlo por primera vez a nivel federal, cuando se renovó la Cámara de Diputados.
La reforma fue precedida por congresos feministas, organizaciones políticas, movilizaciones y exigencias públicas que se extendieron durante varias décadas. Por ello, la llegada de las mujeres a las urnas debe entenderse como una conquista colectiva y no únicamente como una decisión presidencial.
Recuperar a las mujeres que quedaron fuera de los libros
La conferencia también invitó a revisar la manera en que se ha contado la historia de México.
Aunque las mujeres participaron en movimientos liberales, revolucionarios, obreros y feministas, muchas quedaron relegadas a personajes secundarios o fueron definidas exclusivamente por su relación con figuras masculinas.
En años recientes, el Senado ha impulsado acciones para reconocer a mexicanas como Juana Belén Gutiérrez, Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Margarita Maza y otras mujeres cuya participación fue fundamental en la construcción del país.
Adriana Maza Pesqueira es doctora en Historia por la Universidad Iberoamericana y ha centrado sus investigaciones en la historia de las mujeres, el cuerpo y las emociones durante los siglos XIX y XX.
Es coautora de “De liberales a liberadas. Pensamiento y movilización de las mujeres en la historia de México” y “Lo personal es político. Las mujeres en la construcción del ámbito público”.
El encuentro en Xicoténcatl recordó que la democracia mexicana no comenzó a incluir a las mujeres cuando se les permitió depositar una boleta. Ellas ya participaban, escribían, combatían y organizaban movimientos mucho antes de que las leyes reconocieran plenamente su ciudadanía.
Con información de la Cámara de Senadores.

